POR AMOR
Que poco importan los kilómetros que se recorren,
para sentir esa alegría en el corazón, ni la falta de
sueño para alcanzar aquello que uno desea vivir.
Digamos que este año fui fiel a mi corazón, y decidí
seguir mi instinto y buscar esa luz que un día me
entrego un nuevo sol, una nueva mirada y una
fuerza renovada que no creí volver a sentir.
Era el mes de junio cuando inicie un viaje hacia
el sur, más concretamente a Sevilla, para no
solamente disfrutar de una bella ciudad, sino para
volver a estar y disfrutar de quien es mi divina
inspiración y a quien guardo una cariño que jamas
olvidara mi corazón.
Quizás no debería de haber echo muchas cosas,
pero cuando se añora la ternura y esa calidez
en el corazón te aferras a todo lo que por un
instante te hace olvidar tus penurias y da un
nuevo giro a tu alrededor.
Y es que bajo el hechizo de su mirada,que todo
adquiere otra dimensión y aunque sientas la
distancia y los muros que hay a tu alrededor,
en ese instante nada de eso existe, solo esa
complicidad de quien habla de corazón a corazón.
Tuvo que pasar un poco más de un mes para por
fin estar allí donde mi alma esta en paz y serenidad,
en mi amada tierra Euskadi y cerca de mi adorado
mar, donde todo parece tener otro sentido y vibración,
aunque una inquietud crecía en mi interior, sobretodo
cuando podía ver en la cara de mi amado dios que nada
estaba en su lugar, que su ilusión se esfumaba y por su
mente negras nubes circulaban sin cesar, sin que nada
yo pudiera hacer para ayudar a escampar ese malestar.
Sin embargo un día me jure a mi misma que a su
lado iba a estar hasta el final, cuando por decisión
propia pusiera punto y final a una vida dedicada al
deporte y aquello que le hacia vibrar, donde quienes
le veíamos nos hechizaba con su porte bello y su
saber estar.
Así fue pasando el verano y una a una las regatas
y los instantes que me hacían suspirar.
Zumaia, Zarautz, Castro Urdiales, Portugalete,
Bermeo fueron esos lugares que ahora formaran
parte de mi recuerdo, de tardes y mañanas llenas
de ilusión, de magia y esfuerzo.
Momentos únicos e inolvidables donde la sintonia
crece y la alegría también, sobre todo cuando ves
que tras duros momentos, al final se lograr encauzar
todo en su rumbo bueno y poco a poco se va adquiriendo
de nuevo la confianza y la seguridad de un equipo ganador.
Donde aunque sea por un pequeño instante puedes tocar
el sueño y ese trofeo que todos quieren alcanzar.
Aunque no siempre se consigue abrazar.
Sin embargo para mi no hay trofeo mas bello
que el poder estar a su lado y disfrutar de ese
efímero instante de felicidad, donde todo cambia,
donde las palabras fluyen, y nada se oculta a
los ojos de quien sabe ver más allá , donde el alma
se abre y se puede liberar aquello que uno guarda
dentro y que es necesario sacar.
Se que a lo mejor han sido percepciones mías
pero me gustaba confiar en que en algo podía
ayudar, que mis palabras y el simple echo de
estar ahí podía ser un faro en medio de la
oscuridad.
No importa la lluvia, ni el frío, ni el viento, ni
estar horas bajo un sol cegador, sin consigues
saborear un espacio de felicidad que engrandece
el alma y el corazón.
Para quien todo estaba en un vacío angustioso
el echo de verse salpicada por un nuevo aire
renovador, donde miles de sueños se hicieron
realidad, estos años han sido un bello trofeo
que guardare dentro de mi corazón y que no
se como agradecer, por que en cierta manera
él fue ese ángel que me hizo resurgir y volver
a creer en mi y a valorar que quizás algo si
podía dar a los demás.
Ahora que ha llegado quizás ese momento
final , quiero decir que todo lo que he viajado,
sufrido , celebrado y disfrutado a sido por
amor, a una gran persona, a un maravilloso
deporte y a una tradición.
Solo me queda ese sabor amargo de no poder
haberle dicho todo lo que había en mi corazón,
pero que de alguna manera estoy segura, percibió.
Ilesin 11/10 /16




