sábado, 4 de septiembre de 2021

SILENCIOS


 SILENCIOS

A veces hay silencios que matan,

silencios que hacen sentir el peso

doloroso del tiempo sobre nuestras

espaldas, que se clavan como puñales

en el corazón y dejan el amargo sabor,

de la impotencia.

Silencios que hacen volver a buscar

entre los recuerdos, que ha podido

pasar, para que de la noche a la mañana,

las personas olviden esa complicidad,

ese saber estar en los momentos difíciles

de gestionar, todas esas emociones que 

de alguna manera se silencian, pero que 

a través de las miradas, de los gestos y 

palabras se puede vislumbrar todo lo

que hay detrás.

Pero ese silencio que distancia, que

olvida, que destierra el pasado, ese

silencio cobarde que se realiza por

no querer aceptar que somos vulnerables

ante la vida, que estamos atrapados en

un mundo donde nada nos motiva ni

ofrece felicidad, donde todo se vuelve

rutina y obligacion y donde es mejor

reguardarse dentro del caparazón del

silencio y esperar a que la vida pase, 

a que el camino finalice, en lugar de 

 volver a dar ese golpe en la mesa y

demostrase a uno mismo, que puede,

que debe resurgir de sus propias

cenizas, levantarse del fondo de su

pozo emocional y recuperar su esencia

aquella que hace que uno se pueda

enfrentar a grandes retos, a situaciones

imposibles de gobernar, pero que 

sin embargo, demuestran con quienes 

podemos contar, quienes nos siguen 

apoyando incondicionalmente,

quienes se preocupan de verdad y 

aunque sea desde la distancia, siguen

enviando sus mejores deseos, su ayuda 

y su cariño de manera particular.

Solo quiero decir que quien desde la

distancia y el silencio ofrece su apoyo 

incondicional, es fiel a las personas,

porque sabe ver mucho más allá de la 

apariencia física que puedan otorgar.

Que los verdaderos amigos son aquellos,

que a pesar de no estar siempre codo con

codo, saben seguir aportando esas palabras

que confortan, que abrazan y que muestran

esa empatia general.

Desde mi propio silencio, solo quiero decir,

que a veces ha sido muy difícil lidiar, con

circunstancias hostiles, que he tenido que 

guardar silencio ante palabras que hieren,

que por respeto a otros y cumpliendo una

promesa, mis labios han estado cerrados, 

aunque en mi corazón la rabia, crecía en 

silencia y la sensación de no poder expresar

esa ira incontrolada dejo huella en el corazón.

Sin embargo, ahora siento que quizás todo 

fue en vano, que por quien se guardó silencio,

es quien ahora se oculta en su propio silencio,

alejándose en su propia amargura y olvidando

que hay personas que saben escuchar, hablar

y comprender las dificultades que la vida nos

puede otorgar. Los golpes del camino son

parte de ese aprendizaje y a veces no pueden

poner en situaciones limite, donde podemos

en cierta manera morir, pero es justo entonces

que se nos abren las puertas que acabamos 

de valorar, quienes nos muestran su empeatía,

su generosidad y permanecen a nuestro lado,

aunque sea de manera excepcional.

Es ahí que el silencio se vuelve, emoción y

valoramos el verdadero sentir de la palabra

amor, amistad , compañerismo e integridad.

Desde mi silencio interior, no se si esto es

el final de una etapa, pero siempre guardare

cada instante vivido, cada palabra entregada,

cada experiencia que me enseño a ver las

distintas caras que cada uno de nosotros

podemos reflejar hacia el exterior.

Ilesin 4/9/21